El Green Deal o Pacto Verde Europeo es la nueva propuesta de la Unión Europea, que será de obligado cumplimiento, a partir del año 2021 y que tiene como objetivos reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero y potenciar un crecimiento económico más sostenible. Analizamos en qué consiste el Green Deal de la Unión Europea.

La sostenibilidad es el eje vertebrador de la Comisión Europea liderada por la presidenta Úrsula von der Leyen. A diferencia de los anteriores impulsos a la sostenibilidad de la Unión Europea, el Green Deal estructura la aplicación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Todas estas disposiciones terminarán afectando, no solo a la actividad de las grandes empresas, sino también a todas las Pymes de nuestro país a partir del año 2021. Por lo tanto, es muy importante conocer bien de qué se trata todo esto.

El núcleo clave de esta regulación es generar un crecimiento económico desacoplado del consumo de los recursos energéticos habituales. De esta forma, el Grean Deal de la Unión Europea se estructura en ocho elementos que conviene analizar para conocer cómo podrían afectar a nuestras actividades industriales:

1. Neutralidad climática para el 2050

La “Ley del clima” tiene el objetivo de reducir las emisiones actuales en un 50% para el año 2030. Este propósito se deberá conseguir a través de importantes cambios de comportamientos en los consumidores y en las empresas. También irán acompañados de tarificación e impuestos bajo el principio de “quien contamina paga”. Para las empresas esto significa que deben intensificar la sustitución de fuentes energéticas y de materiales provenientes de combustibles fósiles.

Esta búsqueda de la neutralidad climática aportará grandes oportunidades a empresas que ofrezcan servicios o productos orientados a la adaptación al cambio climático, especialmente a aquellas cuyas soluciones estén basadas en la naturaleza (biomimetismo) como pueden ser las tecnologías vinculadas a la adaptación a las sequias, la mitigación del impacto de inundaciones en la obra pública o la construcción de edificios bajo los principios del bioclimatismo.

2. Suministro de energía limpia, asequible y segura

Siendo el consumo energético en todos los sectores la principal fuente de emisiones vinculadas al cambio climático, garantizar que el suministro y la generación energética en Europa se base en energías limpias y autóctonas es una prioridad. Este objetivo permitirá desarrollar nuevas tecnologías que propongan una integración inteligente de fuentes renovables, eficiencia energética y soluciones sostenibles intersectoriales. Entre las nuevas oportunidades están por ejemplo la remanufacturación  y reutilización de equipos obsoletos para nuevas aplicaciones, la reubicación de turbinas eólicas o nuevos usos de baterías para el almacenamiento de energía renovable.

3. Una industria sostenible y circular

Esta disposición afectará directamente a cualquier actividad industrial que se desarrolle en Europa y por tanto en España. Habrá que enfrentarse al exceso de uso de materias primas no renovables, limitadas y no autóctonas, así como al impacto global y local de la excesiva generación de residuos de productos y envases. Y aunque ya se están dando los primeros pasos para impulsar el diseño de productos y procesos menos consumidores de recursos y más reciclables, Europa tiene un largo camino por delante para conseguir sistemas industriales y cadenas de valor de residuo cero. Estas actuaciones afectarán especialmente a los sectores textil, construcción, electrónica y plásticos.

La eliminación de prácticas industriales para la obsolescencia programada de productos y el derecho “a la reparación”, permitirá que el sector de la reparación sea un nuevo nicho de mercado, especialmente en el sector de la electrónica. La digitalización de procesos y la recogida de datos van a ser claves para que las empresas puedan reportar sus “declaraciones ecológicas” o “pasaporte electrónico de producto”. Es decir, la información que recoge los materiales usados y el óptimo uso del producto, así como la medición y control de la contaminación del aire y del agua.

4. Eficiencia del uso energético y de los recursos en la construcción y renovación de edificios

El consumo energético en la edificación -que actualmente supone el 40% de la energía consumida- representa un gran reto. Se necesita una renovación de edificios públicos y privados que garanticen una alta eficiencia climática. La renovación se supone que deberá revitalizar el sector de la construcción y el empleo local.

5. Movilidad sostenible e inteligente

El transporte por carretera –tanto de mercancías como de pasajeros- representó casi el 72% de las emisiones en el año 2019, por lo que garantizar un mayor uso del transporte en ferrocarril y vías navegables interiores será prioritario. Esto supondrá una gran oportunidad empresarial en el sector de los servicios de movilidad tanto de pasajeros como de mercancías.

Desaparecerán las subvenciones a los combustibles fósiles para impulsar el uso de combustibles alternativos. La industria automovilística y aeronáutica deberá trabajar para ofrecer vehículos de emisión cero o de baja emisión. Esto tendrá una gran demanda especialmente en zonas urbanas donde el acceso a vehículos de altas emisiones será muy restringido.

6. “De la granja a la mesa” con alimentos sanos de circuitos cortos

Esta regulación pretende garantizar que la producción de alimentos europeos reduzca radicalmente la contaminación en el suelo, el agua y el aire. Los productos alimenticios importados desde terceros países también deberán cumplir las normas del Green Deal de la Unión Europea en materia de medio ambiente.

Estas acciones generaran nuevas oportunidades en las tecnologías agrarias con innovaciones en la agricultura de precisión, reducción del consumo de plaguicidas y antibióticos en animales y técnicas productivas bajo criterios de certificación ecológica.

7. Preservación y restablecimiento de los ecosistemas y la biodiversidad

Esta estrategia de biodiversidad tiene como objetivos la reparación de ecosistemas dañados, así como hacer más ecológicas las ciudades. Esta línea podrá impulsar definitivamente la bioeconomía europea  y creará nuevas oportunidades para la silvicultura, la forestación y la creación de ecosistemas urbanos.

8. La eliminación total de las sustancias tóxicas

Todas las medidas vinculadas a la eliminación total de sustancias tóxicas se incluirán en un plan de acción “contaminación cero” para el agua, el aire y el suelo. Esto permitirá restablecer las funciones naturales de las aguas subterráneas y superficiales, eliminando los microplásticos y sustancias químicas derivadas de medicamentos. En este caso las oportunidades empresariales pueden venir a través de la innovación química para un entorno libre de toxicidad.

Como hemos visto, el Green Deal de la Unión Europea supone uno de los planes ecológicos más ambiciosos del mundo, algo a tener muy en cuenta por empresas de todos los tamaños, porque regulación y ayudas favorecerán a lo menos contaminantes y más sostenibles.